ChileFunk conversó con Charlie Guns, banda de Hip-Hop que mezcla distintas sonoridades y que desde Antofagasta se quieren dar a conocer en el país.

La agrupación, que por estos días prepara el lanzamiento de su álbum «Solx», conversó con nosotros para contarnos más detalles de la banda, de cómo se desenvuelven en el Norte Grande de nuestro país y su visión crítica de la crisis política, social y sanitaria que atraviesa Chile.

– Cómo se conocieron y cómo surge el nombre Charlie Guns?

Nos conocimos la mayoría en el Liceo B-13 de Antofagasta, de donde salimos Gustavo, Carlos y yo (Diego). Luego, Carlos entró a estudiar sonido y conoció a Fabián y Mauro. Con el primero inició el proyecto musical Los Animales También se Suicidan, y también tocaban juntos en el ex grupo musical Tarde Pastillas. Todo en Antofagasta.

El nombre Charlie Guns, surge tras el fanatismo de Charlie (Carlos) por Eddie Pistolas (banda Pánico). Le puse un nombre similar a él, que finalmente terminó siendo el nombre de la banda.

– ¿Cómo describirían la escena musical en Antofagasta?

La escena antofagastina tuvo un peak bastante interesante entre 2016 y 2018, con el surgimiento de muchas bandas en el plano indie / rock alternativo.

Lamentablemente, por el poco conocimiento que se maneja aquí sobre plataformas multimedia y alcance en redes, el peak de tener tocata todos los fines de semana y traer músicos de Santiago y otros lados, terminó volviéndose repetitivo y fue decreciendo. Hoy quedan algunas bandas de ese entonces, sumado a otras nuevas que se han ido formando incluso en pandemia. Entre ellas están Pulmón, LATSS, Ancestro Siniestro, Todos Me Caen Bien, Roborock, Fabiancito y Chicos Que Lloran.

– ¿Cuáles son sus mayores influencias musicales?

Al ser rap pero musicalizado como música alternativa/synth wave, las influencias son variadas, pero dentro de lo más contemporáneo nos une mucho grupos como Cocteau Twins, Tame Impala, Beach House, The Drums, Mac Demarco, etc. Creo que nuestra mayor identidad se basa en los sintetizadores.

– ¿Cuáles son los temas que los mueven a la hora de hacer y escribir música?

Creo que desde un punto hasta hoy, lo que más nos motiva a escribir tanto letras como música, son los sentimientos negativos por los que podemos estar pasando. El desamor, la inestabilidad laboral, la soledad, las adicciones, hoy en día la misma pandemia y los efectos secundarios de la cuarentena, etc.

– ¿Cómo definirían en estética sonora este primer disco Solx?

Mantiene lo que veníamos mostrando en nuestros EPs Palmera y Pilotto, pero con una producción más detallista y sonidos más oscuros, abriéndonos paso a una experimentación más enfocada en el triphop de los 90 y el trap actual, incluyendo nuestros sintetizadores característicos.

– ¿Cómo nacieron y cómo fue trabajar los distintos feat que tiene el disco? 

La mayoría fueron espontáneos. A Kid Poison y Chicos que Lloran los contactamos por Instagram. Con Martina Lluvias fue porque trabajó con nuestro guitarrista Pedro Gustavo, como se llevaron muy bien, él nos presentó la idea y nos pareció bakán, porque su voz y sus letras nos gustan mucho.

Lo de Diablokat, surge porque Charlie (Carlos Araya) le produjo un par de canciones. Lo mismo con dxxviii.hz, que toca en Fabiancito, una banda amiga.

El feat con Dunub, que produjo Felices, nace de la admiración que le tenemos. Él fue músico de Hélices, una banda de math rock icónica de Antofagasta, y ha estado produciendo canciones de trap, haciendo pistas y grabando. Luego de varias conversaciones, carretes y partidas de Valorant  me animé a enviarle la canción y aceptó producirla.

Finalmente, a Dj See All, lo contacté, ya que desde pequeño escuchaba canciones en las que él hacía scratch y lo invitamos para culminar esta estética triphop por la que pasa a ratos el disco.

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– ¿Con qué otro artista nacional o internacional les gustaría poder hacer una colaboración?

Creo que por nuestro lado más rapero, siempre va a estar el anhelo de colaborar con Matiah Chinaski, además de que vemos que constantemente se acopla a distintos estilos musicales, también nos gusta mucho su lírica satírica e irónica.

– ¿Qué planes tienen, luego de la edición del disco?

Tenemos confirmado hasta el momento, estrenar dos videoclips, para los tracks MSN y Felices. Si no se acaban pronto las restricciones, tenemos en mente también hacer un concierto online para presentar el disco.

– ¿Desde qué variantes musicales ustedes se acercan a la Black Music y ¿Qué referentes tienen en este género?

 Nuestro lado más Black Music es la parte rapera. Sin embargo, Pedro Gustavo, nuestro guitarrista, también tiene su aporte en este sentido, ya que su escuela siempre ha sido muy funk, incluso habiendo tocado en Tapeguma Funk, banda que estuvo muy activa un tiempo en la escena antofagastina, pudiendo levantar un poco el sonido funk aquí, que poco se escuchaba. Eso podemos evidenciarlo en los arreglos con groove que suelen pasar por nuestras canciones.

Nuestros referentes del rap tienen que ver con una escena más estricta en cuanto a los versos, pero que ha sabido experimentar con formatos distintos al rap convencional, como Tyler The Creator, Kase O, Matiah Chinaski, Anderson Paak, etc.

– ¿Cómo han ido sobrellevando la pandemia?

La verdad es que nos distanció un poco, por un momento. Estuvimos algunos meses en pana, hasta que la misma necesidad de crear música nos volvió a unir, fue casi espontáneo.

En un momento habíamos hablado del disco, de que teníamos algunas maquetas y podíamos hacerlo, pero luego nos dimos cuenta de que ya había pasado un año y no habíamos hecho nada con esas maquetas. Desde ese momento pasaron menos de tres meses y ya teníamos las nueve canciones masterizadas.

– ¿Qué sienten sobre todo lo que pasa en nuestro país y cómo se traduce eso en sus creaciones?

Es complejo lo que pasa en nuestro país, y más complejo aún que todo se haya paralizado un poco por la pandemia.

El Gobierno está preocupado de proteger el capitalismo en cada movimiento que hace, lo que me parece enfermizo, teniendo en cuenta que mucha gente perdió vidas, ojos, familiares, y libertades primero por ejercer su derecho a manifestarse y luego en la pandemia.

A su vez, no creo en ese discurso que todo debe ser político, o todo debe ser crítico, o todo debe ser trascendental. Creo que está bien hacer arte desde una sensación efímera hasta un descontento permanente, ambos me parecen igual de válidos.

Me cansa un poco la policía moral del arte. Por lo anterior, creo que estos tiempos han sido provechosos para nosotros, ya que por una parte nos inspira la injusticia y por otro la sensibilidad está a flor de piel para creaciones un poco más cotidianas e íntimas.